Historia

Historia

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura, entonces conocido como Cabeza Vellosa o Cabezavellosa. Desde 1834 quedó integrado en el Partido Judicial de Plasencia. En el censo de 1842 contaba con 175 hogares y 959 vecinos.

Antiguos asentamientos vetones y romanos nos dicen que esta zona estaba poblada desde tiempos inmemoriales, hay abundancia de restos de castros vetones, asentamientos romanos, tumbas antropomórficas posteriores, y el actual pueblo que aun conserva algún que otro vestigio de su antigüedad. En el municipio se encuentran varios pilones de la época vetona que se comenta se utilizaban para machacar las bellotas de lo cual salía una harina que la utilizaban como alimento base y de las impurezas sacaban un producto llamado tanino que lo utilizaban para conservar pieles. El documento fehaciente más antiguo que se conoce es la bula papal: "Quae de speciali mandato" De Inocencio IV fecha 29 de Mayo de 1254, que confirma el estatuto fundamental del cabildo de la catedral de Plasencia. También en el archivo de indias, tenemos constancia de lo pronto que comenzaron a emigrar los bellosos a America, allá por 1513. Sufrió diversos avatares entre ellos la visita de las tropas francesas, en 1809, con muertos entre la población.

Demografía

El municipio ha tenido la siguiente evolución demográfica desde 1900:

 

Heráldica

El escudo de Cabezabellosa fue aprobado mediante la "Orden de 25 de mayo de 2004, por la que se aprueba el Escudo Heráldico, para el Ayuntamiento de Cabezabellosa", publicada en el Diario Oficial de Extremadura de 22 de junio de 2004 luego de haber aprobado el escudo el pleno municipal el 26 de septiembre de 2003 y haber emitido informe el Consejo Asesor de Honores y Distinciones de la Junta de Extremadura el 29 de abril de 2004. El escudo se define oficialmente así:

Escudo cortado. Primero, de azur, castillo de plata mazonado de sable y aclarado de gules, acostado de doce estrellas de ocho puntas, de oro, puestas en cuatro palos, de dos y cuatro, a la diestra, y de cuatro a dos a la siniestra. Segundo, de plata, un roble de sinople, englandado de oro. Al timbre, corona real cerrada.

Topónimo

El nombre de Cabezabellosa se repite aplicado a distintos parajes y pueblos; por ejemplo, en el pueblo salmantino Cabezabellosa de la Calzada. Riesco Chueca sitúa su origen en metáforas capilares, del tipo del francés pelouse ‘césped', partiendo del latín VILLOSUS 'velludo, hirsuto'. En tales denominaciones puede haber tenido influencia el frecuente hecho de que los accidentes del relieve o del roquedo vayan acompañados de una cubierta vegetal diferenciada: pequeños o grandes parches de matorral aislado, o de vegetación herbácea densa pueden haber suscitado la comparación con barbas, cabellos o vellos.

Similar origen tendrán topónimos como Peñavellosa y Valvellosa (Molinaferrera, León) y también el cerro de Capeloso (La Faba, León) o el pueblo de Capileira (Granada). Puede compararse también el topónimo, frecuente en Portugal, Barbosa, que sin duda tiene un referente vegetal, a la vista de su sufijo.  El árabe vulgar ŠARA, del que procede el castellano jara, es el femenino de un adjetivo que significa ‘velloso, peludo', pero pasó a significar en el norte de África y Al-Andalus ‘bosque, bosquecillo' y luego ‘matorral, mata'. El uso metafórico en Cabezavellosa se basa en una coordinación de símiles: un altozano es equiparado a una cabeza y su vegetación, al vello de ésta (entendido como pelo hirsuto, crespo o rizado). Tal hipótesis, que implica una coordinación o refuerzo metafórico, parece darse también en el abundante topónimo Cabezamesada (en Toledo y otras partes), que habrá de entenderse como 'cabeza cuyo pelaje parece arrancado'; ello siempre aludiendo a la cubierta vegetal del altozano en cuestión, y sobre la base del antiguo mesar 'arrancar[se] los pelos'.

En el campo de la etimología popular, se han citado varias interpretaciones. Los primeros escritos donde consta lo nombran como Cabeza Vellosa o Cabezavellosa, se cree que fue cambiado a Cabezabellosa para evitar conceptos peyorativos, y consiguiendo todo lo contrario.

Existen diversas teorías para su origen, una leyenda de tradición oral dice que los habitantes acudían a Cáparra, para cortarse el pelo pues en el pueblo no había barbero, al encontrarse a cierta distancia acudían de mucho en mucho, cuando las gentes los veía aproximarse decían: "Ahí vienen los Vellosos, ahí vienen". El término "cabeza" parece hacer referencia al cerro, al abrigo del que se encuentra, pues en castellano "cerro" es también "cabezo" o "cabeza". Así Cabezabellosa sería "el cerro de los bellosos".

Otras teorías señalan que se refería a una antigua cabeza de ganado llamada Los Vellos o a un carácter belicoso de este pueblo, del latín Capus Belicosa, también "vellosa" podría hacer referencia al tipo de vegetación del cerro. La más acertada parece ser la primera, sustentada por la leyenda de tradición oral y el gentilicio que parece dar el nombre al sitio, no viceversa.

Folclore

Poesía descriptiva de la localidad.

Adiós calle del´Arenal
el pedregal de L´umbría
los prados de Alonso Recio
y las huertas de más arriba.

Ahora iremos a la fuente
a beber el agua fría
desde la fuente al palacio
donde habitan las usías.

Adiós palacio hermoso
con tus rejas muy doradas
donde vienen en verano
la condesa y sus criadas.

Ahora iremos al L´ejío
donde remachan las bestias
a rezar a San Antonio
que es guardián de todas ellas.

Adiós calle Los Barreros
huerta del Cardador
el camino de El Tornaero
y los cerezos de tío Antón.

Adiós camino Plasencia
calle del Rebocalejo
los huertos de las Callejas
y el moral de Mataperros.

Adiós viña de Galván
con tus parras mal compuestas
adiós camino La Cueva
donde los moros se encierran.

Ahora iremos al Castillo
a rezar a Madre Nuestra
con el sombrero en la mano
haremos la reverencia.

- Popular.

Economía

Cuenta con un pasado eminentemente pastoril y ganadero, habiendo sido conocido en toda la provincia por su gran cabaña caprina. El régimen de explotación agraria era el de minifundios diversificados con el objetivo de suplir las necesidades de una economía de subsistencia, así la diversificación consistía en huertas, cultivos de leguminosas, cereales y patatas, olivos, frutales y explotaciones de castaños para el fruto y madera.

Las explotaciones caprinas y porcinas han sufrido un gran declive en las últimas décadas, conservándose prácticamente solo las explotaciones de vacuno. El culto a San Antonio denota el gran carácter ganadero de este pueblo. Las explotaciones de vacuno se extendían más allá de su término para el aprovechamiento de pastos de invierno en las inmediaciones de Monfragüe y otras fincas.

Hoy en día ha cobrado gran significancia las explotaciones de frutales, cerezo y ciruelo, con las denominaciones de origen Picota del Jerte y Claudia del Ambroz, respectivamente.

El sector de la construcción ha sido siempre de gran importancia y lo es aún en la actualidad.

Con el auge del turismo se han desarrollado algunos nuevos negocios en los últimos años, que vienen a completar el sector servicios que pueda tener cualquier otra población con las mismas características. En la localidad existe aún algunos artesanos, pero no desarrollan actividad comercial alguna.